Recepción al funcionario

                              Leon el camaleón  

                                                                                                                                                              Web site     

                                                                                               
                                                  ©   Txu-100-765 (1982) por Cheryl Henry Hodgetts 

                                                     
 





  ¡Hola!  Mi nombre es Leon. No he sido siempre feliz,  porque no he sabido siempre que era un camaleón. Construí un hogar para me en algunos arbustos y palillos, cerca de una playa arenosa en África. Mi pequeña casa también fue sombreada del sol por los árboles y las flores de palma. Ramifica y las hojas fueron utilizadas para cubrir el umbral de mi hogar, que era solamente un corto lagarto-camina de una corriente fresca de la selva.


Era como otros lagartos de muchas maneras. Yo comí el mismo alimento, que cogí una diversa manera, usando mi lengüeta larga, pegajosa como una red para coger una mosca. Podría mirar delante de mí y detrás de mí al mismo tiempo con mis ojos especiales. Podría utilizar mi cola para encresparme alrededor de un rama de un árbol y para colgar al revés. Incluso caminé como algunos lagartos -- parando cada ahora y entonces a la roca hacia adelante y hacia atrás.


 

De una manera importante sin embargo, era diferente. ¡Cambié colores!!!

  Era a veces marrón, azul, rojo, o verde pero otras veces que era púrpura. Esto me hizo muy tímido. Pensé a menudo a me, “si salgo en el día con otros lagartos, ellos veré mi cambio de los colores.” Tenía una mala perspectiva el vida.

  Así pues, durante los días asoleados cuando los otros lagartos buscarían para el alimento, visita y jugarían juntos, guardaría a me debajo de arbustos y de flores de modo que otros lagartos no me vieran y no notaran mis colores que cambian. Mientras que senté allí mirar alrededor para los insectos que serían mi cena, guardé siempre un ojo el mirar de otros lagartos y el aprender de sus nombres. A menudo, uno de los lagartos pediría que saliera de las hojas. Sería obstinado y digo, “no hoy, gracias.” Estos lagartos eran diferentes de mí. Nunca cambiaron colores. Era muy solo.








Un día hice algo que cambió mi vida y me enseñó el significado verdadero de la amistad.  Decidía subir fuera de mi hogar de la selva y ver a algunos de mis otros amigos de la selva.

Pronto vi a Boris, la rana mugidora, sentándose en una roca marrón grande cerca de la corriente. Estaba parado oscilante hacia adelante y hacia atrás por un momento, intentando levantarse el valor de hacer frente a Boris.

Tomando cuidado para ser muy reservado, me arrastré para arriba sobre la roca hasta que tenía razón detrás de él. Era haber asustado poco y mi color verde comenzó a cambiar al color marrón de la roca. Subí cuidadosamente para arriba sobre hombro de Boris' y, como hice más valiente, mi color cambió de nuevo a verde.










Boris era así que sorprendido por mi tacto que él casi pasó de linea de la roca sobre un lirio - cojín en la corriente. Entonces, como reí, Boris miraba más de cerca en su hombro verde y me vio. Entonces él croó hacia fuera un saludo, “buena mañana, Leon, yo casi no le vio!”

“Buena mañana, Boris. Ahora que usted me ve en la luz del día, cómo haga usted tiene gusto de mis colores?” Pedí.

   Boris sonrió en mí. ¡“R-R-R-RIG-RIG-GUP!! Su color verde es mi mismo favorito.” Él croó, con un centelleo en sus ojos. “No habría sabido que usted estaba aquí, si no había sentido el tacto de sus pies.

De hecho,

“Verde en verde
es duro ser visto.
Usted intentó ocultar pero
mis sentidos son afilados.

Usted duerme en la noche
en el claro de luna pálido
pero teniendo en cuenta el sol
¡usted es una vista hermosa!



¡RR-RIG-RIG-GUP!!! “

Boris rió, y como él, su estómago saltó hacia arriba y hacia abajo y su cuello sacudarió. Él croó en un susurro suave bajo, “porqué usted no va demostración nuestro amigo Maggie, el mono?”

  Sonreí a me como pensé en qué Maggie hace la fuerza cuando ella me vio por primera vez en la luz del día. Había hablado siempre con ella enseguida después de la puesta del sol cada día en que no había bastante luz del sol para ver mis colores. Estaba impaciente por ver lo que ella pensó en mis colores que cambiaban. Me apresuré al piso de la selva, y movido rápidamente sobre las hojas cerca del banco del río.

Todo el repentino, un chapoteo del agua hizo que da vuelta a mi cabeza en la dirección del sonido.
Llevé a cabo mi respiración y sentía mi golpe del corazón rápido mientras que miré una derecha mala de la nadada del cocodrilo que miraba más allá de mí. Sabía que me ocultaron bien en el arbusto verde grande en la arena cerca de la corriente. Entonces amaneció en mí. El “croc” tenía la idea derecha. Él viajaba sin el ruido del chisporroteo de las hojas. Me trasladé rápidamente al banco de la corriente y caminé sobre un cojín verde pálido del lirio.


  





Sintiéndose seguro ahora, pongo en mi parte posteriora, cruzada mis piernas, y levantada mis brazos para arriba detrás de mi cabeza. Pensé a me eso, la vez próxima que veo que el “croc” que hace furtivamente alrededor, yo puede apenas saltar en el suyo parte posteriora y montar río abajo.

El cojín del lirio flotó más lejos a lo largo de la corriente de la selva hasta que en el último vino reclinarse sobre una playa arenosa. Caminé del cojín del lirio y miraba alrededor pero muy fui sorprendido. ¿Cuál era incorrecto? ¿Ningunos lagartos? Los otros lagartos vinieron aquí diario coger su alimento.

Mientras que subí encima de un árbol para buscar para otros, sentía un sentido del peligro. Mi color cambiante otra vez al marrón.








¡Mirando alrededor, vi una serpiente roja hambrienta el empujar de su lengüeta fuera de su boca… para una mordedura… del trago!!! ¡Lagarto!!! Estaba parado muy reservado y no me moví. Miré la serpiente con un ojo mientras que el otro ojo mirado para los lagartos. Estaba alegre cuando la serpiente bajó su cabeza, encrespó respaldo, y fue a dormir.
  Estaba a punto de ir detrás abajo del árbol cuando oí un rechino en un miembro del árbol más arriba sobre mí. Sabía esa voz dondequiera. Era Maggie, el mono, sentándose en un rama. Mi color ahora era un marrón de la corteza y sabía que Maggie no podría verme. Subí encima del árbol y me arrastré hacia fuera en el rama sobre Maggie.

Miraba abajo y vi que ella estaba a punto de pelar un plátano. Encrespé mi cola alrededor de un rama del árbol. Entonces, colgué abajo, como un oposum, sobre su cabeza y dije suavemente, “hola, a Maggie!”









Los brazos de Maggie entraron derecho para arriba en el aire y ella saltó hacia arriba y hacia abajo en el rama, pegando hacia fuera el su labio y refrán inferiores, “E-E-EEK-O-O-OOK-AAH!!!!”

¡“Bien, mi, mi! Es Leon, el camaleón. Un qué color marrón hermoso usted es hoy… y apenas amo marrón. Por supuesto, eso está quizá porque soy marrón también.”

“Estoy alegre usted tengo gusto de mi color Maggie pero, qué usted me llamó?” Pedí.

   “Leon, usted es un camaleón. Un camaleón es una clase muy especial de lagarto que cambie colores. Usted no debe ser tímido porque usted no es como otros lagartos. Su cambio de los colores cuando su humor cambia. También cambia cuando su cuerpo cambia su temperatura. A menudo, cuando su color cambia, usted será el mismo color que objetos alrededor de usted. Esto le hace un reptil muy interesante. El poder cambiar colores le ayudará a mantener caliente y caja fuerte. Puede ayudarle a permanecer ocultado mientras que usted busca para alimento.” Maggie explicado.

“Gracias, Maggie, por diciéndomí lo que significa ser un camaleón.” Mientras que me apresuré abajo del árbol, Maggie llamó a mí, “Leon, viene hacia fuera en el día diario!”

  Encontré mi manera trasera a través de la selva hasta que alcancé mi hogar. Me senté reservado en mi umbral que pensaba en las maneras que mis colores me habían sido útiles ese día. Cómo el cocodrilo faltó el ver de mi cuerpo verde del camaleón en el cojín verde del lirio. Podría espiar en él y advertir los otros lagartos cuando él buscaba para alimento. Trampeé la serpiente en que pensaba mí era una parte del rama marrón del árbol cuando mi color cambió para raspar marrón.

Entonces pensé a me, “no he acabado lo que necesito para hacerme… encontraré a mis amigos del lagarto y les diré que desee ensamblarlos en el día.”











Tan rápidamente como podría ir, funcioné hacia las rocas y la arena donde sabía mis amigos del lagarto fue a bañarse en la sol caliente antes de que comenzaran a casa.

   El cielo era un azul suave con las nubes puffy. Por supuesto, ahora paré cada y entonces oscilar hacia adelante y hacia atrás. Guardé el preguntarme de lo que encontraría cuando conseguí allí. Era seguro de una cosa. Nunca me ocultaría de los otros lagartos otra vez. Eran mis amigos. Los amé.

I dirigió, de nuevo, hacia la playa arenosa. Era sin miedo de ser notado. Mientras que subí para arriba sobre una roca, conocía a ese Igor, el iguana, de Costa Rica me había visto ya.  ¡“Amigos! Mire a Leon,” Igor dicho en voz alta, “su color es marrón, justo como el míos.”

Caminé sobre una planta verde. “Leon no es marrón,” dijo a Bobbie, el basilisk, de la selva tropical, “él es verde--apenas como mí!”












“Leon es ambos,” doc. dicho en voz alta, el lagarto del draco, de Indonesia.

Él voló abajo de la tapa de un árbol usando la piel adicional debajo de su brazo como alas. Él continuó explicando, “él puede ser verde, o azul, o cualquier color… porque… Leon es un camaleón.” Era orgulloso, aun cuando su atención hizo que se ruboriza haciéndome cambiar de verde a rojo y a la púrpura y de nuevo a verde otra vez.

“Ahora que usted está hacia fuera en el día, amigo,” dijo a Igor, el iguana, “podemos hacer planes para hacer algunas cosas juntas.” Él se pegó hacia fuera la lengüeta larga y rodó sus ojos. ¡Entonces el doc. dijo rápidamente, “podríamos tener una raza en los cojines del lirio! Leon nunca estado en una raza del cojín del lirio”



Ese día está parado hacia fuera en mi mente como el día que encontré lo que me buscaba…. Entonces era un camaleón muy joven. Desde ese día, he hecho a porciones de amigos (usted incluyendo) y algunas cosas muy emocionantes han sucedido todos nosotros. Pues comenzamos el hogar, el doc. me dijo que nosotros toda la necesidad de encenderse con vida. Descubrí que él tenía razón.






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Laurie Foston






















































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